De paso (memoria de Luis Eduardo Aute)

 

El piso, durante los días de confinamiento, se comporta como el mar. Devuelve mucho de lo que antes se había tragado. Cosas que uno creía perdidas hace años no dejan de aflorar a fuerza de ordenar y reordenar altillos y armarios por culpa de la reclusión.

Entre esas cosas que han vuelto hay un autógrafo que Luis Eduardo Aute me dedicó una tarde de las navidades de 1994 en que lo encontré en una papelería de Fuente del Berro, que era su barrio.

Durante muchos años viajamos de Santiago a Madrid en las vacaciones de navidad para estar con la familia que habíamos dejado allí después de mudarnos a Galicia, que era mucha. Me gustaba salir a pasear. Desde la casa de mi abuela en la calle del Doctor Esquerdo, con tiempo del que disponer, podía llegar a pie a casi todos los lugares en los que me encontraba a gusto. La Cuesta de Moyano, Callao, Descalzas, Ópera, la calles de Goya y Narváez, el barrio de Salamanca. Por la calle Jorge Juan, al final, estaba Fuente del Berro, que también era el barrio de mis tíos Nati y Jesús y el motivo de que yo anduviese por allí, por visitarlos a ellos y a mis primas.

No recuerdo qué buscaba en aquella papelería escolar, que me cogió de paso, en la que había que pedir el género a un dependiente que estaba detrás de un mostrador. Recambios para mi pluma Sheaffer, que iba conmigo a todas partes, seguramente folios o rotuladores para los ratos de estudio, porque en 1994 estábamos en el último curso de la carrera y era casi seguro que llevé conmigo a Madrid apuntes y algún manual. En la tienda se había formado una pequeña cola y el que me dio la vez resultó ser Aute.

Mis padres me llevaron a un concierto de Aute antes de haber cumplido yo los trece. No sé si salió de ellos o de mí, porque me estaba iniciando con la guitarra y el mundo de los cantautores lo sentía ya como propio. Fue en la Praza da Quintana en Santiago, en las fiestas de la Ascensión. Había sillas de madera plegables, perfectamente alineadas y numeradas como en un teatro ocupando casi toda la plaza y gente sentada en las escaleras del fondo. Unos pocos estaban apostados en el suelo al pie del escenario. Nosotros teníamos asiento en las primeras filas, y a estos, a los que estaban junto al escenario, se les escuchaba decir, aprovechando los silencios, ‘Luis! Al alba, Luis! Al alba’, cada dos por tres, en tono de conversación más que de público entusiasta, porque lo tenían muy cerca. Algún tiempo después conocí a alguien que había estado en aquel concierto, con los de delante, una mujer convencida de que si Aute al final había cantado Al alba fue solo por atenderlos y no porque la llevase en el programa.

Recuerdo muy bien el nombre de bajista cuando Aute presentó a los músicos. Billy Villegas, nunca se me borró. Aquella noche, cálida y fresca a la vez, de buena primavera, se superpuso sin remedio a algunos de los temas de aquel concierto. Quiero decir que cuando los he vuelto a escuchar (Pasaba por aquí, No te desnudes todavía, De paso, Mira que eres canalla, Sin tu latido), ha sido siempre con la memoria y no con el oído aunque sonasen en el casette o el cd o, ahora ya, en el teléfono. En la memoria estoy sentado en aquella silla entre papá y mamá y la música reverbera de una forma especial por causa de la brisa y de la oscuridad, como si escapase. Al pensar en ello he recordado lo que Joyce Carol Oates escribió de algunos boxeadores, que cuando los ves pelear en el ring no lo hacen en realidad, solo rememoran otros combates.

– Tú eres Aute verdad?

– …

– Yo te admiro mucho, siempre toco tus canciones con la guitarra -.

– …

– Te importa firmarme un autógrafo, me gustaría mucho.

– …

– Alejandro.

El aprendizaje práctico de la guitarra de acompañamiento empieza siempre por la ejecución del acorde de la mayor. A eso le sigue la progresión de acordes mayores la-re-mi, que corresponden con los grados uno, cuatro y cinco de la tonalidad de la, porque con los grados uno cuatro y cinco, ya sea de la o de cualquier otra tonalidad, pueden interpretarse el noventa por ciento de las canciones populares creadas desde el nacimiento del blues. Si se empieza por la es porque esos tres acordes en conjunto son los más sencillos de articular. Después hay que llevar esa misma progresión de acordes mayores a la tonalidad de do y ejecutar entonces los de do-fa-sol. No se empieza por esto porque el fa al principio resulta difícil de componer con la mano porque hay que hacer cejilla (cejilla se llama a la acción del dedo índice cuando presiona las seis cuerdas a la vez). Cuando el do-fa-sol está conseguido, después de mucho practicarlo, entonces hay que introducir en la progresión el acorde menor (se trata, para la tonalidad de do, del acorde de la menor) y por último realizar la progresión la menor-re menor-mi mayor, que es una vuelta al principio pero en modo menor. Con esto, sabiéndolo combinar, podrán tocarse el noventa y nueve por ciento de las canciones populares. Por eso uno debía considerar que tocaba la guitarra de verdad solo cuando era capaz de adentrarse en el uno por ciento restante, aunque solo fuera por un acorde, y ese era el acorde de fa sostenido menor de Al alba. Al alba era un certificado, el tema que te acreditaba cuando sacabas la guitarra en una reunión. Te acreditaba como instrumentista, pero no solo, también como algo más, no sé si me explico.

Yo conseguí tocar Al alba en el verano que siguió a aquel concierto, que fue el mismo verano en que empecé a fumar.

Aute tomó un cuaderno que llevaba con él y en una hoja que después arrancó para entregármela escribió mi nombre, la dedicatoria de un abrazo y buenos deseos para el año 1995, que estaba a punto de entrar, y firmó con un dibujo, una marca propia suya, porque antes que nada era, siempre fue, pintor.

Los últimos años apenas le he prestado atención. Volví a verlo en un concierto en el parque de Castrelos, en Vigo, en una gira que hizo a medias con Silvio Rodríguez, que se llevaba las ovaciones más fuertes seguidas siempre de gritos y coros en favor de Cuba y contra los yanquis. No fue lo mismo. Incluso una noche, antes de aquel segundo concierto, discutí con uno que lo consideraba genial y yo, llevado por los efectos de alguna clase de frustración personal, le dije que era solo un esteta muy hábil para las florituras. Pero no hace mucho, semanas solo, me suscribí a una de sus listas de Spotify, no sé a cuento de qué, y empecé a escuchar algunos temas que para mí, por llevar tiempo distanciado, resultaban nuevos, y de estos algunos me impresionaron como los del principio, casi como Las cuatro y diez, que aunque para un guitarrista estuviese dentro del noventa y nueve por ciento y no del uno restante, es su obra perfecta.

Aute ha muerto hoy. Tal vez ayer. Yo había empezado a escribir hace un par de días el borrador de un texto sobre su autógrafo recuperado y sobre cómo me lo extendió alquel día en Madrid. Todo me ha parecido extrañamente casual. Haber vuelto a algunas de sus canciones, la aparición de su dibujo dedicado, haberme sentado a escribir mencionándolo y su muerte justo después. Una vez, en un trance no muy diferente de este, llegué a pensar si no tendría yo alguna clase de facultad premonitoria y lo confensé a un buen amigo. Mi amigo me miró por encima de las gafas por todo gesto y preguntó si es que me había vuelto imbécil de repente. Tenía razón. La verdad está siempre en la explicación sencilla. Aute debía estar ya muy enfermo y solo vino a despedirse.

5 comentarios sobre “De paso (memoria de Luis Eduardo Aute)

Agrega el tuyo

  1. Pues esta semana el confinamiento me hizo recordar su tema “La belleza” y estuve navegando en Internet buscando su pista, intentando saber qué había sido de él estos últimos años… Vaya casualidad.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: