A veces en libros

  A veces compro libros que fueron de otra persona. De segunda mano. A veces esos libros traen signos de la antigua propiedad. Una fecha, un apunte, un papel, un número. Esas cosas, cuando aparecen, al libro lo multiplican, lo convierten en varios, en dos al menos: la obra misma, el libro que uno tiene... Leer más →

Ensayo sobre el voleibol (I)

Recibí clases de voleibol dos horas a la semana durante cuatro meses. De febrero a junio de 1983, cuando hacía el quinto curso de EGB. Lo normal hubiese sido empezar en septiembre, con el curso, y no en febrero, pero en febrero cambiamos de ciudad y de colegio y mamá pensó, y yo también, que... Leer más →

La vista (y III)

Cuando llegué al control de acceso al Tribunal Supremo, para mi vista de septiembre, hube de superar un escáner aeroportuario y entregarle dos títulos al policía del mostrador: el documento de identidad y el carnet que me acreditaba como abogado. En el Supremo, por muy abogado que seas, solo puedes entrar si te espera alguien... Leer más →

Vermú con Sam Shepard

Son las 12.05 del mediodía y dispongo de una hora. Ése es el tiempo que tardará S., la niña, en salir de la piscina en la que la acabo de dejar para su clase de natación de los sábados. Estoy instalado en uno de los bares que hay frente a la piscina, con el iPad... Leer más →

Dos pelotas de tenis

Ayer, en Coruña, me cité después de un juicio con uno que vendía una máquina de escribir en internet. Una máquina Brother, de la serie Deluxe, modelo 1350. Las Brother eran de manufactura japonesa. Las fabricaba la Brother Typerwriter Corporation en la ciudad de Nagoya, que es una de las más importantes del país. Solo... Leer más →

Max Ób

El día 11 de marzo de del año 1998 compré en la librería Couceiro de A Coruña un ejemplar de bolsillo de Campo Cerrado, la novela que Max Aub escribió en 1939, ya en París, y que hace el primer volumen del ciclo El laberinto mágico, que el escritor dedicó a la guerra civil. Lo... Leer más →

Cuando fui George Mallory

El último jefe de la ETA vivía en el monte, en los Alpes, en un refugio en la vertiente francesa. De la cabaña en la que se había instalado hay abundancia de fotografías en el periódico. Se diría más bien infracabaña aunque se la vea grande, porque la apariencia es la de una chabola chapada... Leer más →

Diccionario de usos

A C. Puigdemont le decían el mocho por su peinado, por la cantidad de pelo en la cabeza y la forma en que lo deja caer como desparramado, a la manera de los hilos de una fregona que se hubiese puesto como sombrero. Puede ser, el parecido, aunque a mí la imagen me recuerde más... Leer más →

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