El hecho biológico (Diarios 8)

Captura del Barrio de Salamanca, Madrid.

Martes

El señor Borrell, ministro de asuntos exteriores de la UE, ha declarado que Europa afronta su mayor crisis desde la segunda guerra mundial por causa de las tensiones en la frontera rusoucrania.

Por la tarde, escuela de natación.

(Advierto la similitud de esta entrada con la célebre anotación de Kafka* en su diario. No hay pretensión alguna en ello. Simplemente me tocó recoger al niño de su clase en la piscina).

Miércoles

Es 4 de junio de 1975. Miércoles también. En uno de los salones de actos de la Fundación Juan March, en Madrid, el escritor Juan Benet diserta sobre el oficio y su obra. Tiene voz de actor y recursos humorísticos que sabe emplear y a los que el público responde con timidez. Cuenta que ha dividido su creación literaria en tres etapas, seguidas en el tiempo, que titula Adler, la primera, y Halda y Facit las dos siguientes. Los nombres corresponden con la marca de la máquina de escribir utilizada en cada una. Después de resumir las fases Adler (que llama del fracaso, en la que nada publicó) y Halda (en la que todo lo escrito fue publicado), se refiere a la Facit, la última, que arranca en torno a 1972 y en la que anda ocupado en ese momento. Dice:

– Es la que más me interesa, pero no quiero publicarla. No quiero publicarla por lo menos hasta que se produzca un acontecimiento en España que todos esperamos y que no se va a producir por el momento. Es una especie de prueba ante mí mismo, a ver quién aguanta más.

(El público, que se había mostrado contenido y poco efusivo, se desata en risas y aplausos cómplices que aunque no sean como los que recibiría Lluís Llach, para producirse en un acto en el barrio de Salamanca tampoco están mal).

Benet zanja su dilema:

– Aguantará más el otro.

(Nuevas risas del público, francas pero ya sin aplausos).

Hombre, Benet, me he dicho, si llevabas diez años publicando en vida del otro, a qué viene esa rabieta al final por el hecho biológico. De todas formas Franco murió cinco meses después, para alivio de sus lectores.

Jueves

Como el audio de la conferencia de Benet hube de escucharlo dos veces para poder trascribir su frase, en el diario cuenta como dos días.

Viernes

Después de cenar nos hemos sentado a la televisión a ver Youtube en familia. Escogemos el vídeo de un joven ataviado con la uniformidad del Decathlon, que carga un macuto y se ha adentrado en lo profundo de un bosque nevado a pasar la noche. Camina con algo de ventisca hasta un lugar adecuado a su plan de acampada y del petate lo vemos extraer cuerdas y la funda de una tienda de campaña muy rudimentaria y pequeña, sin suelo, que nos ha hecho pensar en un reto de supervivencia extremo, un género habitual, aunque al poco han empezado a brotar de su mochila toda clase de amenities desplegables: una estufa con su tiro, una alfombra sintética, un serrucho, una butaquita, lámparas y una cama con somier y colchón. Lo único extremo ha sido tener que procurarse leña para la estufa por las inmediaciones, que ha requerido mucho trabajo del serrucho. En cuanto tiene suficiente se encierra para la cena, que en eso consistirá la aventura. En cenar.

Sin espacio ni para estirar los brazos, apiló junto a los leños de madera una colección de ingredientes presentados en bolsitas como de droga: cebolla cortada en juliana, zanahoria, brotes de verdura sin identificar, aceite, carne picada pero no mucho, salsa de tomate, porciones de queso provolone, sal, pimienta y otros aderezos; desplegó una sartén y sobre la estufa, que ya estaba en calor, se puso a guisar, empezando por el sofrito y continuando con la reducción de los jugos de la carne. Convinimos todos en que, con lo fácil que es llevar fiambre o unas latitas, aquel sujeto era un explorador muy poco práctico. Al acostarse el habitáculo se le había puesto a más de treinta grados y temimos que le fuese a dar algo. Por la mañana tempraño continuó los trabajos de cocina: café a base de nieve fundida, rebanadas de pan recién tostadas y huevos revueltos, y tanto los difrutaba allí metido que a todos, recién cenados, nos volvió un poco el hambre.

Después deshizo el tinglado, lo devolvió al macuto e hizo mutis.

Concluímos que el bosque debía ser la parte de atrás de su casa en Wisconsin.

Sábado

Charles Mangin, General de Estado francés, en algún momento de la batalla de Verdún, en la primera guerra mundial:

Señores, atacaremos mañana. Matarán a todos los de la primera oleada. También a los de la segunda. Y a los de la tercera. Unos pocos hombres de la cuarta alcanzarán su objetivo. La quinta oleada ganará la posición. Gracias, señores.

(Leído a Plácid García-Planas en La Vanguardia).

Aleccionar a la tropa advirtiendo a los de las primeras andanadas que no se preocupen por su muerte segura, porque al final la batalla se ganará, que a mí me había impresionado al leer sobre los preparativos del desembarco de Normandía en la biografía de Salinger, debió ser un comodín para los mandos, como citar a Blaise Pascal en los diarios.

Domingo

Los domingos son como Pontevedra.

Lunes

Entra en el móvil una llamada con número extraño, largo y con los dígitos agrupados de cuatro en cuatro, como los de las cuentas bancarias. El aparato la identifica como proviniene del Reino Unido.

He pensado si no serían los de la sección de cultura del Guardian, o del Times, interesados en mi literatura inédita o con la propuesta de una colaboración. Como también podía ser que alguien quisiera hacerme phishing, al final preferí no descolgar.

*Nota al martes: Del Diario de F. Kafka, su anotación más célebre: “2 de agosto de 1914. Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Tarde, escuela de natación”.

3 respuestas a «El hecho biológico (Diarios 8)»

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: