Los días felices

Mi último síndrome respiratorio lo diagnosticó en 2012 un doctor que pasaba la edad de jubilación y consultaba en su casa, que pillaba de paso a la mía. Lo llamé por asegurar que estuviese y al salir del despacho lo visité solo por procurarme algún remedio para los primeros síntomas, a los que quité toda... Leer más →

El caballo

Mamá me aleccionó contra las drogas con un libro. Nada de discursos ni de diálogos de tú a tú sobre el asunto. Encargó una novela al Círculo de Lectores y me la dio a leer. Yo Chirstiane F., la historia de una niña alemana de mi misma edad, trece, la edad que yo tenía entonces,... Leer más →

Música para viento

Hoy he visto por televisión la ceremonia de jura de los ministros del nuevo gobierno. Es un acto con el que todo el mundo está muy familiarizado ya, porque la prensa gráfica siempre cubre las juras con profusión de detalles y después les saca partido como espectáculo y producto de telerrealidad. Hay que caminar unos... Leer más →

A veces en libros

A veces compro libros que fueron de otra persona. De segunda mano. A veces esos libros traen signos de la antigua propiedad. Una fecha, un apunte, un papel, un número. Esas cosas, cuando aparecen, al libro lo multiplican, lo convierten en varios, en dos al menos: la obra misma, el libro que uno tiene en... Leer más →

Ensayo sobre el voleibol (I)

Recibí clases de voleibol dos horas a la semana durante cuatro meses. De febrero a junio de 1983, cuando hacía el quinto curso de EGB. Lo normal hubiese sido empezar en septiembre, con el curso, y no en febrero, pero en febrero cambiamos de ciudad y de colegio y mamá pensó, y yo también, que... Leer más →

La vista (y III)

Cuando llegué al control de acceso al Tribunal Supremo, para mi vista de septiembre, hube de superar un escáner aeroportuario y entregarle dos títulos al policía del mostrador: el documento de identidad y el carnet que me acreditaba como abogado. En el Supremo, por muy abogado que seas, solo puedes entrar si te espera alguien... Leer más →

Vermú con Sam Shepard

Son las 12.05 del mediodía y dispongo de una hora. Ése es el tiempo que tardará S., la niña, en salir de la piscina en la que la acabo de dejar para su clase de natación de los sábados. Estoy instalado en uno de los bares que hay frente a la piscina, con el iPad... Leer más →

Dos pelotas de tenis

Ayer, en Coruña, me cité después de un juicio con uno que vendía una máquina de escribir en internet. Una máquina Brother, de la serie Deluxe, modelo 1350. Las Brother eran de manufactura japonesa. Las fabricaba la Brother Typerwriter Corporation en la ciudad de Nagoya, que es una de las más importantes del país. Solo... Leer más →

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