Una mañana varios de mis amigos me abordaron en la facultad. Mis amigos no eran existencialistas ni de ninguna otra corriente alternativa. Habían venido a decirme que yo era un buen tipo, incluso atractivo, pero que el existencialismo me estaba volviendo huraño y hacía que me enredase en cuestiones que debería resolver sin complicarme y …
Autor: Alex Martín
Madrid, 1972. Vigo. Abogado.
