La mañana

Imagen satelital de la tormenta tropical Kyle frente a la costa este de EEUU

El 18 de agosto de 2020, sobre las 12.00 horas, los restos de la tormenta tropical Kyle alcanzaron la costa sur del país en forma de borrasca explosiva. La víspera, las autoridades habían lanzado el nivel amarillo de alerta por fuerte viento. Los periódicos de la mañana llevaban los avisos y advertencias en portada.

A las 13.30 h. el señor J. F. Q. estacionó su furgoneta junto a la verja del colegio público que hay en la parroquia de T., municipio de R. Aguardaba por sus dos hijos. Los había inscrito en un programa municipal de conciliación familiar del tipo urban camp. Los niños pasaban las mañanas de verano con actividades y así él podía dedicarse a las suyas de trabajador autónomo con furgoneta.

El primer golpe de viento lo recibió el vehículo como una bofetada de las que provocan un tambaleo al receptor. La segunda racha sobrevino con un estruendo seguido de un silencio de los que presagian algo malo. Así fue. El ramaje de uno de los árboles que nacían dentro del colegio, pero que volaban sobre la acera exterior, se vino entero sobre la furgoneta. J. F. Q. alcanzó a cubrirse la cara como si fuese a recibir el impacto sobre sí. Fue una tercera sacudida de viento la que desvió el aparato de ramas y hojas en caída lo justo para que acabase impactando sobre el marco de la puerta del copiloto, causándole rascazos y una abolladura, y también sobre el espejo retrovisor de la misma puerta, que quedó descolgado.

J. F. Q. salió de la furgoneta. Apartó el follaje y examinó los desperfectos. A continuación marcó el número de la policía local. Uno de los agentes apareció muy poco después. Tomó fotografías antes de que J.F.Q. se marchase del lugar con sus hijos y, de vuelta en la comisaría, redactó un informe con todos los detalles.

El seguro del señor J. F. Q. tasó los daños al vehículo en quinientos ochenta y cuatro euros con setenta y nueve céntimos, que fueron abonados al taller una parte por la aseguradora y otra, los ciento cincuenta euros del importe de la franquicia, directamente por el señor J. F. Q., tomador de la póliza.

La compañía aseguradora presentó una reclamación ante el ayuntamiento de R. Arguyó que los daños sufridos por su asegurado no fueron efecto del fuerte viento ni de una borrasca explosiva, sino del mal mantenimiento del arbolado, una obligación que incumbe al municipio y que este no había observado; ‘siendo así’, dejó escrito el redactor del escrito, ‘es claro que debe ser el ayuntamiento quien asuma las consecuencias’. Las consecuencias eran una: reembolsarle al seguro todo lo que éste había pagado al taller que reparó la furgoneta de J. F. Q.: cuatrocientos treinta y cuatro euros con setenta y nueve céntimos.

El ayuntamiento no contestó la solicitud. La aseguradora aguardó el transcurso de los plazos reglamentarios y formuló demanda judicial, a cuya vista oral he sido convocado esta mañana en el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 como defensor municipal.

Y en eso se ha ido la mañana.

2 respuestas a «La mañana»

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: